Mi historia como alumna ha influido mucho en la docente que quiero llegar a ser. Recuerdo que fueron pocos los maestros que dejaron una huella positiva en mí, especialmente aquellos que hacían sus clases dinámicas, interesantes y motivadoras. También aprendí de las experiencias negativas, ya que me ayudaron a identificar lo que no quiero repetir en mi práctica docente. Por ello, deseo ser una maestra empática, cercana y comprometida con sus alumnos, creando un ambiente de confianza, respeto y aprendizaje significativo.
Al ponerme en el lugar de un alumno destacado, comprendí que no todos aprenden de la misma manera como estudiante que suele comprender con facilidad algunos temas, a veces olvido que otros compañeros pueden necesitar diferentes estrategias para aprender. Esta reflexión me permitió reconocer la importancia de diseñar actividades variadas, dinámicas e inclusivas, para que todos los alumnos participen, se interesen y logren los aprendizajes esperados.
La observación y las sugerencias de mis compañeros me ayudaron a identificar aspectos de mi planeación que necesitaban mejorar en ocasiones, cuando trabajamos en una propuesta, es difícil notar algunos errores o áreas de oportunidad por nosotros mismos. Por eso, escuchar diferentes puntos de vista resulta valioso, ya que otras personas pueden detectar detalles que no habíamos considerado y contribuir a fortalecer nuestro trabajo.
Una planeación debe tener fundamentos teóricos y metodológicos que respalden cada una de las actividades propuestas. En este caso, se sustenta en el enfoque sociocultural de Vygotsky, ya que promueve el aprendizaje mediante la interacción, la reflexión y el trabajo colaborativo. Además, busca responder a las necesidades de los alumnos y favorecer una participación activa en el proceso de aprendizaje.

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